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sábado, diciembre 06, 2008

Martín Molteni y la TV


Molteni es chef y conduce el programa “Gourmand” en ElGourmet.com. Se trata de un ciclo de tipo serie, en el que busca transmitir su visión sobre la revalorización del producto argentino en una cocina actual. Horario: miércoles a las 22.30hs.

Empecé con la TV cuando mi carrera ya estaba formada, y se convirtió en un elemento más de comunicación para contar una historia sobre pasión, nuestras costumbres y nuestra gastronomía. Bien usado es un medio maravilloso para mantenerse comunicado con el resto del mundo y para influir de alguna manera sobre los amantes de los sabores y los aromas. En la TV la gente decide qué mira y qué no; creo hay que saber comunicar, ser fresco y espontaneo, poder explicar una idea, llevarla a la práctica y mostrar su cierre.

¿El primer plato que presenté en la Tele? ya ni me acuerdo, pero el último fue un cordero con especias para ElGourmet.com. Hay canales y programas que relajan; me gusta visitar cocinas de distintos países a través de los programas. En Tele me gusta ver a Francis Mallmann, sobre todo por el formato. Creo que mi estilo como conductor está aún formándose… no estoy ni cerca de donde me gustaría estar. Me gusta encontrar un lenguaje con la gente, y poder contarles todo lo que tengo para decir. Tengo un perfil bastante tranquilo, no estoy muy expuesto, la gente me reconoce más en mi restaurant que en la calle, porque ahí la cocina está a la vista.

domingo, noviembre 30, 2008

Dolli Irigoyen

Dolli es el referente indiscutido de caso todos los chefs entrevistados para este informe. Sus colegas la ven como la mezcla exacta de capacidad técnica a nivel culinario, y escénica a nivel televisivo. Su trayectoria en el medio televisivo es una de las más extensas entre aquellos que aún están. Hoy por hoy conduce un ciclo llamado “Cocina regional argentina”, por ElGourmet.com. Se trata de una mezcla de viajes por el interior del país, con un rescate de sus tradiciones culinarias. En la costa del mar, cerca de los glaciares, en la montaña o en pleno desierto, Dolli prepara empanadas, locro, tamales, asado, matambre u otros platos autóctonos con inocultable curiosidad. Horario: los miércoles a las 21.00hs.

Mi primer trabajo en televisión los hice en el canal Utilísima; ahí estuvo 12 intensos años. Y después en ElGourmet.com. Uno recién toma conciencia de lo poderosa que es la TV como medio de comunicación cuando entra en contacto con la gente. Planificar cada programa siempre me motivó y me ayudó a desarrollar mi carrera como cocinera, me dio popularidad, y por ende, mayores posibilidades de trabajo. En cuanto a mi primer plato en TV, la verdad es que no lo recuerdo. Lo último sí, fue “descubriendo sabores”, los platos de la cocina Andina.

Cuando veo televisión generalmente miro programas de cocina y de viajes, nunca me canso de aprender las distintas cocinas regionales. Encuentro interesante tanto lo clásico de un Chef consagrado, como a un joven cocinero. El cariño de la gente por la calle, arriba de un avión o comprando en el supermercado, me reconforta enormemente, y es un estimulo mayor para seguir evolucionando. Escuchando las opiniones me doy cuenta si voy por el buen camino. No tomo conciencia de cuánta gente me mira, alcanza con saber que hay alguien, aunque sea una persona, detrás de la pantalla que me esta escuchando.

viernes, noviembre 14, 2008

Karlos Arguiñano y la TV argentina.


El chef, actor y empresario vasco Karlos Arguiñano fue el que de un momento a otro llegó para convertirse en un argentino más. De él y su hermana repostera Eva tienen buen recuerdo toda una generación de chicos. Hizo amistad con Mallmann, un primer año en ATC y otros cuatro en canal 13. En dos días grababa 8 programas y el resto… a viajar por el país. Solía cantar frente a cámara (país generoso!), hacer largos silencios inexplicables y rezongar porque lo llamaban gallego. “Qué soy vasco, joder!”, decía.

Dolly Yrigoyen marcó el triunfo de la chef sobre la ecónoma, del restorán gourmet sobre las cocinas familiares, y del cordero patagónico con vino rionegrino sobre la milanesa (y los secretos para escurrir bien el aceite). Hoy, por su elegante rescate de la comida argentina (sin folcklorismos) y por su contundencia técnica, es referente indiscutido de sus colegas conductores, según insistieron en afirmar en cada una de las entrevistas de este informe.

El 1º de julio del 2000, empieza sus emisiones Elgourmet.com, que hoy tiene unos 10 millones de suscriptores. Producido por Pramer, El Gourmet.com se desembaraza de la mujer como referente, e incluso de la cocina, para presentarse como “un canal pensado para los sentidos”.

Gatos Dumas, rocker gastronómico


El Gato Dumas es el rocker fundacional de la gastronomía mediática vernácula, el primero en renegar del cargo de chef, con un estilo lanzado e imprevisible frente a cámara, siempre alegre, y autor de platos innovadores. Uno de sus ciclos televisivos más conocidos fue “El arte de cocinar”, y si bien el medio le dio mucho, su opinión de la industria supo ser dura.

Me tocó hacerle una de las últimas entrevistas, en su casa de Pilar, antes de su muerte en mayo de 2004. “Nunca el mundo de la TV fue tan duro como ahora –dijo aquella vez- los que la manejan son perros de presa. Es terrible. En estas empresas que valen millones de dólares no hay ni un poco de corazón, de calor humano o sentimientos, hoy te dicen que te quieren para toda la vida y mañana, cuando no les servís más, te pegan una patada”.

De Dolly Yrigoyen a Narda Lepes


El siguiente escalón (viene de De Doña Petrona a Chichita de Erquiaga) nos lleva ya a la década del 90 y trae al menos cuatro nombres: Francis Mallmann, Gato Dumas, Dolly Yrigoyen y Karlos Arguiñano.

Mallmann es el más difuso en el recuerdo colectivo, quizá porque asoció su nombre a una gran variedad de productos más que a su propia imagen. Esto a pesar de sus 17 años seguidos en televisión que empezaron a mediados de los ochenta, cuando CableVisión tenía 5 mil abonados, y terminaron en 1999.

De doña Petrona a Chichita de Erquiaga


La televisión cambió y con ella el rol de los cocineros. La legendaria Doña Petrona C. de Gandulfo (el apellido de casada es referencia en si misma) llegó a la tele desde el mundo editorial, tras el éxito de su famoso libro publicado por primera vez en 1932, y que todavía se vende bien en Internet como “el auténtico”. Su paso a la radio y luego a la televisión, durante los años 50, coincide con la generalización de profundos cambios tecnológicos en las cocinas argentinas, tanto en la cocción (el gas) como en la conservación (refrigeración eléctrica).

De hecho Petrona hace sus primeras armas profesionales en la promoción de artefactos eléctricos. Recuerdo a mi abuela Memey contar que la masa milhojas se la enseñó ella durante unas clases auspiciadas por la empresa proveedora de gas natural de la ciudad de La Plata.

Con la fiel asistencia de la mítica Juanita (¿fue siempre la misma persona?), Petrona le hablaba exclusivamente a la ama de casa, sobre recetas de cocina pero también sobre una serie de códigos de etiqueta que iban desde poner la mesa hasta recibir a los comensales. Tal vez algún lector recuerda que durante el año 2005 el canal Volver pasó un ciclo de sus programas, que se hacían íntegramente en vivo ¡con cortes publicitarios incluidos!

En 1984 se emite por Canal 2 el primer programa de Utilísima, presentado como el heredero de “Buenas tardes, mucho gusto” el “decano de los programas para la mujer”. En 1990, bajo la dirección de Ernesto Sandler el programa pasa a Telefe, donde se emite hasta 1995. Y en 1996 nace Utilísima Satelital, un canal “dedicado a la mujer y la familia”.

Sin ninguna pretensión metodológica podríamos decir que el siguiente eslabón de esta historia es Chichita de Erquiaga, con su espacio en los mediodías del noticiero Realidad 85, 86 y 87. En la televisión argentina “pre-cable” de ese entonces, la gastronomía se contentaba con secciones dentro de otros programas. En esa época surgió el término “ecónomas” para referirse a las cocineras mediáticas, por su habilidad para proponer platos indemnes a la inflación posterior al plan Austral.

jueves, noviembre 13, 2008

Los chefs de la television


Nada mejor que la televisión para convertir un hecho concreto como cocinar en un fenómeno social. Y de hacer que personas de carne y hueso como los chefs se vuelvan voces reconocidas por millones al instante, íconos con los que los televidentes nos sentimos identificados hasta incorporarlos a nuestras vidas como uno más. Y los espacios vacíos, las cosas que desconocemos de aquel individuo con delantal frente a la cámara, poco a poco se llenan de suposiciones, que después se vuelven capas de mitos sobre mitos.

La televisión es sólo el principio del patrimonio televisivo. De la pantalla nace una red de dichos que se entrecruzan y que cuajan (para usar un término afín al tema) en la calle. Y ahora en Internet. Si el objetivo de alguien es dar a conocer lo que le gusta hacer, nada mejor. Los chefs corren con la ventaja de que su materia es vistosa y popular porque ¿quién no come, a quién no le gusta comer?

El rating potencial es fenomenal.

Cocinar es una manualidad intrínsecamente seductora. Pensemos sino, en los peluqueros…las hornallas son perfectos escenarios para que el chef experto nos hipnotice con su habilidad, como un futbolista, hasta que llega un punto en que no importa la receta sino la forma en que vemos picar una cebolla o deshuesar un pollo. Es pura acción!

Los chefs, que normalmente se expresan con los sabores de su plato, encontraron en la televisión un aliado para salir de los humos de la cocina y potenciar esta experiencia, hasta convertirse en pedagogos casi involuntarios de multitudes. Claro que antes tuvieron que hacer televisables sus recetas y convertirse en conductores de un programa. Además, para los más hábiles de ellos, la gastronomía no es más que una excusa para viajar por el mundo y mostrar otras culturas ¿A quién no le gusta viajar?

sábado, diciembre 15, 2007

Príncipe de las maltas



Cuando llaman al celular de Miguel Ángel Reigosa suena un ringtone con el himno nacional de Escocia. Esto no termina de sorprender, quizá por sus ojos claros, que bien podrían ser los de un escoses, o porque el origen gallego de su familia materna hunde raíces en la cultura celta. Pero el hombre es más criollo que la mismísima Pampa y ama Argentina, con sus miserias y virtudes.

Llegó a Escocia por sus whiskys, más precisamente por sus maltas, y llegó a los whiskys de casualidad, aunque con una determinación admirable, al punto que hoy tiene un tesoro de 1800 botellas que es una de las colecciones personales más grandes del mundo. Y a los 45 años es el Presidente de la asociación Whisky Malt Argentina, una fiel confraternidad de 570 socios amantes del whisky que él mismo ideó y construyó.


Nació y se crió en Villa Urquiza, un barrio que no era lo “paquete” y elegante que es hoy sino más bien una zona humilde de tierra arenosa a la que llamaban “la Siberia” y que quedaba entre las avenidas Congreso y General Paz. Su padre Evaristo Reigosa era el Gerente General de la fábrica de termos Lumilagro y su madre colaboraba con él, además, por supuesto, de hacer las cosas de la casa. Tenemos la entrevista no muy lejos de ahí, en el café de Los Incas, del que Reigosa es propietario y donde tiene parte de su famosa “barra” de whiskys.

Los otros dos lugares por los que Miguel Ángel tiene un cariño especial son Paraguay y Malvinas. A ambos también llegó sin buscarlo. El 2 de abril de 1982 ya hacía 18 meses que estaba “bajo bandera” en el Batallón de Aviación de Ejército 601. Supuestamente el siguiente 9 de abril lo daban de baja. Era el chofer de un Coronel Scarpa, y pasaba tanto tiempo con él que ya casi se tuteaban. “Un día a las 6 de la mañana yo estaba cargando combustible con el auto oficial –recuerda Reigosa-, y vienen y me dicen que habíamos invadido Malvinas. No lo podía creer”.

El 9 de abril, día de su cumpleaños, quedó libre para festejar con su familia. “Pero no alcancé a dar el primer bocado de pizza –cuenta Reigosa-, cuando llamó Scarpa y me dijo “galleguito, nos vamos”. No podía hablar mucho con mi familia. Corté, agarré un bolsito de combate y me fui. Nunca había tirado un tiro, no entendía nada. Recuerdo que cuando pasé a buscar al Coronel por su casa salieron los 3 hijitos, que hoy son tipos grandes, y le dicen `papi, papito, traeme una banderita inglesa`. Fue una causa muy loca. En ese momento, que éramos un grupo de pibes solados, queríamos pelearnos a muerte. Sigo siendo muy fanático de Malvinas y espero algún día poder volver”.

¿Qué hiciste después?

Trabajé como gerente en una casa de deportes, ganaba bien y tenía gente a cargo pero no toleré la cantidad de horas, así que cuando falleció mi padre en el 88 pensé en una actividad independiente. Un día leí un aviso que decía viajes a Paraguay, eran para bagalleros que viajaban con 2 bolsitos en un micro 15 horas de ida y 15 de vuelta. Lo hice 2 meses y empecé a sacar micros yo. Pero no era legal, así que lo hice durante 3 meses y saqué una patente de importador y empecé a ir a Estados Unidos a importar relojería y perfumería. Me fue muy bien.

¿Cómo fue el camino de los perfumes a los whiskys?

Yo era habitué del café de Los Incas, siempre dije que algún día iba a comprar este negocio, porque era el negocio de mi vida.

¿Ya te interesaba la cuestión gastronómica?

No, no, me interesaba el lugar, el local, así me involucro en el mundo del whisky. Yo no era tomador pero un día vino Juan Jara y me regaló una botella de Macallan. Hasta ese momento yo pensaba que la malta era lo que tomaban las embarazadas, pero cuando probé eso me empecé a encariñar. De ahí en más, siempre que viajaba compraba dos botellas, una para compartir con amigos y otra para guardar. Hice una barra acá en el boliche y después anoté botella por botella y me propuse hacer la misma barra en mi casa. Llegué a tener todas. Te soy sincero… me ayudó mucho la época de Menem con el 1 a 1, el 30% de lo que tengo lo compré en Argentina. Después me propuse reunir a la gente que le gustara la malta y armamos la Asociación. La idea es tener sólo productos Premium, de 12 años para arriba.

¿Ya desde chico te gustaba coleccionar?

A mi abuelito José Manuel le gustaba la numismática, coleccionaba monedas y billetes. Mi papá era filatélico, llegó a tener más de cien mil sellos. Y a mi me inculcaron a coleccionar sellos, desde que tenía 5 años aprendí las capitales del mundo, los habitantes y las monedas de los países con las estampillas; pero a los 16 años le fui perdiendo el amor y cuando mi padre falleció le regalé la colección al padre de un amigo que es escribano, lo hice porque sabía que les iba a dar mas amor que yo, coleccionar es una pasión. Todo lo que se compra con plata es barato, poca gente lo entiende, para coleccionar tenés que ser muy pasional.

¿Tomás el whisky de la colección alguna vez?

No, jamás, las tengo totalmente cerradas, lacradas y envueltas en papel film. Ahora la colección está en un depósito en Villa Devoto, hasta exhibirla en el próximo Museo del whisky que vamos a tener en la vieja confitería Camerún, cerca de la cancha de River. Si todo va bien lo vamos a abrir a fin de año y finalmente voy a ver cristalizado el sueño de exhibir mi barra.

¿Qué cosas te gustan de las botellas?

Me gustan las de malta que son muy discretas y sobrias, con etiqueta muy simple; y después las de porcelana que son conmemorativas. En general se fabrican 5 mil y rompen el molde para que la colección no se repita, por ejemplo, tengo la del casamiento de Lady Di con el Príncipe Carlos, la de Sarah Ferguson con el Príncipe Andrew y las del cumpleaños 60 y 90 de la Reina Madre. Otras muy raras son las del vuelo inaugural del Concorde o la del transbordador espacial, que es una botella con la forma del mismo transbordador. Hay ediciones muy limitadas como las de Elvis Presley que salieron en 1969 con caja de música debajo. Te diría que el 30% de la colección son botellas de cerámica y porcelana, cosas muy locas que cuesta conseguir.

Me imagino que comprar whisky desde Argentina no debe ser fácil.

La situación no está fácil, pero cuando tengo un pesito lo pongo ahí. A veces me preguntan cuánto cuesta la colección, y siempre les digo lo mismo, “19 años de mi vida”, porque no tiene un valor en plata, jamás la vendería. Y además hay que viajar mucho, en Escocia estuve 11 veces y este año voy de nuevo, junto a 3 de socios de la Asociación, invitados por las empresas, vamos y dormimos en las destilerías. El problema es que cuantas más botellas tengo más difícil es conseguir las que me faltan. Cuando tenés 100 es fácil tener la 101, pero cuando tenés 1000 es más difícil tener la 1001, el mercado se te va achicando. Por eso me sumé a una asociación escocesa en la que somos 272 miembros en el mundo, que nos subastamos botellas de whisky por Internet, son subastas muy agresivas pueden terminar en más de 2500 libras. Con el tiempo aprendí que hay la mejor forma es ofrecer mucho desde el primer momento.

¿Después te las mandan por correo?

Si, ese es otro tema, de 10 botellas que me mandan yo recibo sólo 7, las demás se pierden en el camino. Igualmente el seguro me las paga, pero son cosas que quizá después no consigo más. Hace 2 años me pasó algo interesante. Cuando me llegaban las botellas al Correo Central yo vivía pagando fortunas en impuestos, y les decía “mirá que no son para vender, son para colección”, pero nunca me daban bolilla. Un día me hicieron una nota en una revista y se ve que el jefe del Correo me reconoció, entonces cuando fui me preguntó si le firmaba la revista, “cómo te voy a firmar una revista, yo quién soy”, le dije. De ahí en más no pagué impuestos, todo por una casualidad.

La gente te ayuda…

Si, recibo apoyos de un montón de lados. En los momento más insólitos, cuando ven una botella rara, mis amigos me llaman por teléfono y me la describen para ver si ya la tengo. Soy tan fanático que las tengo a todas en la cabeza, recuerdo cuánto pagué cada botella y dónde la compré, me mostrás una y te digo si la tengo o no, de otra forma estaría comprando botellas repetidas constantemente.

¿Qué elegís si no es whisky?

Creo que sólo el coñac alcanza la nobleza y la calidad del whisky, y también es poca la gente que lo bebe. El coñac es el único que también se mantiene muy bien en botella.

Me imagino que encontraste botellas de whisky en lugares raros

Yo viajo por el mundo buscando botellas, por eso otro lugar que también me encanta, aunque te parezca mentira, es Paraguay, ahí conocí muy buena gente, algunos están un poco resentidos lo que le hicimos desde la guerra de la Triple Alianza para acá, pero me ayudaron mucho. En Encarnación del Paraguay, cuando todavía quedaban de las licorerías buenas, ahora ya no hay nada como acá, un día salí caminando y llegué a un quiosco, tenía sed y quería comprar una guaraná. Entonces en una repisa veo unas botellas, entre ellas una de un whisky, una que aunque es muy difícil tiene apariencia normal… pero es difícil. Estaba entre dos de caña, y sabía que si le preguntaba directamente por la de whisky me iba a decir cualquier cosa, así que pregunté por la de caña, me dijo 10 dólares, le dije que no tenía tanto, entonces le pregunté “¿y ese whisky que tiene ahí?” Me lo terminé llevando por 5 dólares. El hombre no sabía lo que tenía. Me pasó lo mismo con la botella del abierto de San Andrews de golf, que viene con el carrito de golf con el bolso y la botella adentro, también en Paraguay. La venía buscando muchísimo, y en aquel momento valía 290 dólares, pero terminé llevándomela por 29. La última vez que volví a Paraguay me llevé una decepción terrible… están como nosotros, ya no queda nada de todo aquello.

¿Y ahora …cuáles son tus desafíos?

Estoy buscando unas botellas de Macallan 38 y 50 años, hay especialmente un 50 años de 1938, que yo me lo perdí una vez de tonto, una cosa que me arrepiento tanto. Ahora por esa botella te pueden pedir entre 5.000 y 10.000 libras. Una vez en Paraguay un loco me dijo que tenía un amigo con unas botellas en la casa. Y fui. El tipo me pedía 1500 dólares por 7 botellas que tenía, entre ellas había un Macallan 50 años. Para que te des una idea, Macallan es el Rolls Royce de las maltas, para mí es la mejor del mundo. En ese momento al paraguayo de dije “bueno, voy a ver”, pensando que después conseguía otra. Cuando volví a los 2 meses me dijo que se las había vendido a un japonés. Lo que pasa es que era en 1992, en ese momento no había Internet y no era fácil saber cuánto valían.

¿En Argentina se produce whisky?

Lamentablemente no, se hace algo con maltas traídas de otros lugares, pero son productos baratos. Lamentablemente nos falta turba, lo que se traduce como carbón vegetal. En el único lugar donde hay turba en Sudamérica es en las Islas Malvinas.

Parece un juego del destino que hayas estado en una guerra justo ahí.

Si (risas), pero te digo que si ponemos una destilería en Malvinas ahí si que no vuelvo más.

viernes, junio 22, 2007

Fanny Polimeni, periodista


Ese nombre de actriz, de origen judío, se lo puso Domingo, el padre. “Pero yo de judío no tengo nada”, dice Fanny Polimeni. Ella sospecha que está inspirado en Neda Francis, una actriz que evidentemente a él le gustaba, porque el italiano Neda es su primer nombre. “Fue él”, dice con seguridad; lo sabe porque su madre le tenía reservado el más cristiano María del Carmen.

La reconocida cronista gastronómica y editora de vinos de la revista Cuisine & Vins es mendocina, pasó su infancia y adolescencia en Guaymallén, cerca de la capital. Ahí Domingo era músico, curiosamente no folclórico sino tanguero. “En vez del arrorró me tocaba la comparsita”, recuerda Fanny. En el barrio a Dora, su madre, le decían La Ñatita. “Era el ser más maravilloso de la vida, el más habilidoso, generador de ternura y de ingenio, ojalá mi hija pudiera tener de mi la imagen que yo tuve de ella”. Al lado de La Ñatita, con un presupuesto muy magro, Fanny aprendió a cocinar. “Mamá hacía milagros, por ejemplo mantenerme quieta a mí, me daba una clara con azúcar y un tenedor y me decía `batí´. Por cuestiones de economía no comprábamos pan, así que mi infancia está unida al olor de masa con levadura y pan casero recién horneado”.

Cada vez que Fanny vuelve a Mendoza siente que ahí están sus raíces, sin embargo lo primero que haría si se saca el Quini6 es ir a San José de Costa Rica, donde viven su hija Viviana con Michelle (12) y Ariel (7), sus dos nietos. Precisamente en Costa Rica se exilió su único hermano Dante Polimeni. De esto hace muchos años, en la época de la triple A, antes del Proceso de Reorganización Nacional.

Aquí escribes el resto del contenido que no se vera.

Marta Minujin: La moda la hago yo


La gran Marta Minujín dice que le gustan el bife con ensalada y el licuado de leche con palta y azúcar. Sus bebidas preferidas son la Ginger Ale, la cerveza Liberty y la Fanta naranja. Además, habla de la mujer gigante que aún no pudo terminar, de su pasión por la Patagonia y del día que conoció a Andy Warhol.


Minujín es apellido de origen ruso, como lo fue el abuelo paterno de Marta. Su padre era médico y su madre, de la familia española Fernández Vidal, poeta y ama de casa. Hablar con ella no es fácil, tiene un ritmo frenético, va con su voz aguda y acelerada de un tema a otro saltando con chasquidos como una pelota de ping pong, no termina de decir una palabra cuando la siguiente está pisándole los talones. La verborragia de Minujín es una seguidilla de saltos en cascada.

Estamos en la casa donde nació en 1943, literalmente su madre la tuvo en uno de los cuartos de arriba. Era la fábrica de ropa de trabajo de su abuelo. Dicho sea de paso, está vestida con un overol blanco y unos anteojos negros que no se saca aún estando adentro. Este lugar es ahora su atelier. “Mi padre le fue comprando la propiedad a sus hermanos y yo la terminé de adquirir”, dice.

Es una casa enorme en el barrio de San Telmo, con un patio interno de baldosas, a cielo abierto, rodeado por un balcón al que dan las puertas y ventanas de los cuartos superiores. En el patio hay un Citroen 3CV “rebocado” con miles de pequeños vidrios de colores. El vehículo está cortado a la mitad con una sierra y abandonado a su suerte. “Lo tuve que cortar para entrarlo”, explica Marta. Es evidente que tiene ahí bastante tiempo ¿La virtual descomposición es parte de la obra de arte? “Si, si, lógico”, dice ella.

Este es sólo el lugar de trabajo, ella en realidad vive en Recoleta, cerca de la plaza Vicente López. Se levanta a las 8 de la mañana y desayuna café de filtro con Coffe Mate Light. Lee los diarios y después hace ejercicio. Tres días por semana la pasa a buscar un personal trainer, y otros tres días hace pilates. Después de una ducha hace llamados a amigos, o sale a ver gente del barrio. “Hasta el mediodía –dice-, a eso de las 12 vengo para acá”.

A los 16 años se casó, en secreto y en la clandestinidad (sin la aprobación de sus padres), con el economista Juan Carlos Gómez Sabarini, quien a juzgar por el aspecto usual, de traje y corbata, es su perfecta antítesis. “Como yo no dependo de él, ni él depende de mí, no generamos esas relaciones simbióticas que suelen crear las parejas. Lo que queda, es amor”.

Dice que siempre fue rebelde. “Estaba en contra de todo, y una manera de revelarme fue pedir que me manden a un colegio de Bellas Artes. Era mixto y no tenía límites de edad, entonces convivían chicos con mayores”. Meses después del casamiento viajó a París, donde vivió 3 años. En 1964, de vuelta en Argentina ganó el codiciado premio Di Tella, y en el 66 la beca Guggenheim y decidió instalarse en Nueva York. Ahí vivió otros 9 años.

Fue la impulsora local de los happenings, las ambientaciones y las instalaciones gigantes en las que participa el público. Sus obras fueron siempre faraónicas y masivas, lo opuesto al objeto expuesto en un museo. Los títulos lo dicen todo: El “Obelisco acostado” (1978) en la Bienal de San Pablo; el “Obelisco de Pan Dulce” (1979); la “Torre de pan de Joyce” (1980); el “Carlos Gardel de Fuego” (1981); la “Venus de queso” (1981) y el “Partenón de libros” (1983) son algunos de los más conocidos.

Le pregunto si sabe o le gusta cocinar, y me dice que no tiene ni idea, toda su creatividad está puesta en otro lado. “Mi vida está dedicada al arte, lo único que me interesa es venir acá y trabajar. Ya no me interesa nada más, estar en paz y trabajar, y avanzar con mis proyectos grandes para el futuro”.

Estos días está contenta porque hace poco colgó en la ex fábrica Bagley (sobre la autopista de Capital a La Plata) las 2 piernas de una mujer gigante en la que viene trabajando hace años. Sobre este tema, siempre que pudo se quejó de la falta de financiación. La obra, o su proyecto, es una mujer empaquetada por objetos de consumo de la cintura para abajo y por mensajes intelectuales de la cintura para arriba. Hasta que colgó las piernas estaba abandonada en el Museo de Arte Moderno.

“La idea es que el primer día haya un happening –dijo en su momento la mujer-, y se le pregunte a la gente con computadoras: ¿Qué hombre y qué mujer, qué objeto y qué acontecimiento recuerda del siglo XX?; o si no, por ejemplo: ¿Si un artista fuera un país, qué país sería? ¿Si un museo fuera un plato de comida, qué plato sería? Eso se computa, sale un mensaje y se mete en una botella y se rellena la mujer con las botellas y simultáneamente en París unos amigos míos hacen una obra de arte con las respuestas de los argentinos. Después podés subir en ascensor y atravesar los anteojos. El pop es genial”.

Su comida preferida es el bife con ensalada y arroz con leche; además le gustan todos los lácteos, especialmente la panna cotta y el yogourt. “Y todos los días tomo un licuado de palta, leche y azúcar… no es algo tan raro eh! en Brasil es lo más común del mundo”. Dice que odia las comidas muy elaboradas o las pastas con salsas. Lo otro que le fascina es la trucha “del sur” a la parrilla. “Tengo un gusto muy austero”, dice. Marta no consume alcohol. “Ahora me gusta mucho la Ginger Ale, o tomo cerveza Liberty, o Fanta… si, si me gusta la Fanta… y la Ginger Ale claro que sigue existiendo!”.

Con la Patagonia tiene un enganche especial. Su padre fue algo así como un pionero en la zona de San Martín de los Andes. De esa aventura Marta heredó una hostería sobre la costa del lago Villarino, en la ruta de los 7 Lagos, que ahora tiene alquilada. “Amo ese lugar, me inspiró toda mi vida, ahora en verano voy un mes. Por ahí anduve a caballo mucho tiempo, una vez durante 3 meses seguidos, conozco a muchos pobladores, me encanta la gente de campo, hablar con ellos, de chica me fascinaban con sus cuentos, muchas noches dormí al lado del fogón. Siempre me conecto con esa gente que estaba en la tierra antes que lleguemos nosotros. Son gente que está en su propio mundo, no quieren hablar con nadie”.

En Buenos Aires le gusta la zona de Puerto Madero y Palermo, aunque con sus reservas. “Me gusta lo nuevo, lo que no me gusta tanto es Palermo Viejo y esa cosa con la moda, porque la moda la hago yo, todo lo que sigue la moda de otros países me aburre”.

Uno de los pasajes más extraños y frescos de las historias narradas por Minujín tiene que ver con el primer encuentro con Andy Warhol, a quien ella suele definir como su hermano artístico. La mitología del ambiente local dice que en 1985 ella le propuso a él pagarle la deuda externa argentina con choclo, considerado el oro latinoamericano. Para ello fue a su casa de la calle 34, llevó los choclos y se sacaron diez fotos. Ella agarraba el choclo, él subía, ella se lo ofrecía y él lo aceptaba. Así, simbólicamente, habría quedado saldada la deuda externa.

Así lo contó: “al llegar a New York él ya me conocía, porque yo había tirado unos pollos desde un helicóptero y había destruido mi obra en París y eso me había hecho famosa. Entonces llegué ahí y él mismo se presentó Hello Martha, I’m Andy Warhol. Fue en una inauguración en la galería de Leo Castelli donde yo expuse en el ‘65 el Batacazo, una muestra que fue famosísima porque la cerró la Sociedad Protectora de Animales y todo eso. Warhol vino a la inauguración, se presentó y enseguida nos hicimos amigos. A él le encantaba mi obra pero fundamentalmente le encantaba yo. Yo era mucho más chica. El tendría 38 años y yo 24. El decía que yo era súper pop y loquísima”.

Marta es relativamente consecuente entre lo que dice y hace. Siempre que puede predica que ella misma es una obra de arte. Es lo que llama “vivir en arte”. Aún así, en algunos momentos que son como fisuras de la credibilidad, aparecen extrañezas. Creyendo que tendría mucho para decir, le pregunto qué le parece el nuevo mundo de Internet y de la fotografía digital. “No me gusta –dice-, me aburre porque ya lo hice hace 30 años, seleccioné gente por computadora, encontré 30 mujeres parecidas a Marilyn Monroe y hombres parecidos a Frank Sinatra y después hice un happening en Montreal. Le tengo alergia a las computadoras, no podés perder tu tiempo levantando e-mails que no te interesan. Yo prefiero la foto polaroid, era maravilloso, lo digital no, porque no lo ves. La vida no está en un diskette”.

La política partidista argentina le parece algo antiguo. “El arte está muy por encima de todo eso, por eso prefiero no opinar, no me manejo en ese campo, para esta época se debería inventar una nueva manera de estar en el mundo”. Aún así, muchas de sus intervenciones artísticas tienen un trasfondo político. Eso no le genera contradicciones en sus flirteos con el mercado. De hecho uno de sus últimos trabajos fue el diseño de una serie de sombrillas para la marca de jabón para la ropa Skip de Unilerver. Ella decidió aplicar sus texturas y colores característicos tanto por adentro y como por afuera de la sombrilla. “El tema es reinvertarnos a nosotros mismos todo el tiempo –dice-, ser uno distinto cada vez. Ahora uno de mis próximos proyectos grandes es hacer una catedral para todas las religiones. Y eso no es fácil”.

Empire: Imperio thai


El lugar. El pasaje Tres Sargentos son dos angostas cuadras casi perdidas entre el verticalismo edilicio del Microcentro porteño. Empotrado en esa especie de cañón urbano -convertido en senda peatonal a fines de 2005-, está el pequeño Empire, especializado en thai food o cocina del sudeste asiático, cuyos rasgos son los sabores agridulces de ingredientes como mariscos, frutas, carne de cerdo, leche de coco y chili. Lo ambienta el infaltable tono étnico oriental, luces tenues, azules oscuros, dos grandes elefantes violáceos sobre la pared y trozos de espejitos aplicados a las lámparas. Destacan las sillas de mimbre y el buen aprovechamiento del espacio.

Los responsables. Kevin Rodríguez llegó a Buenos Aires desde Estados Unidos para trabajar en una compañía global de servicios financieros. Al tiempo se asoció con los dueños originales del restaurante, al que terminó adquiriendo. Su presencia es clave entre un público 90% extranjero y con un equipo de mozos que, en general e incomprensiblemente (como efecto de un lejano orientalismo), casi no habla inglés.

El plato. La carta tiene pocos platos no tan abundantes como para compartir. Nos inclinamos por el Paneng o curry rojo de langostinos en leche de coco ($46), porque tiene la virtud de mantener, en sabores, la individualidad de sus ingredientes. También probamos el Pad pak nua, o tiritas de lomo saltados en brócoli y salsa de ostras ($29). Ambos acompañados con arroz blanco con poca sal. Sabores logrados, aunque más en base a la calidad de los ingredientes que al virtuosismo de su combinación. Advertencia: los indicados picantes son picantes.

La atención fue bienintencionada y amable pero técnicamente deficiente. El vino, un Nieto Senetiner Cabernet Sauvignon 2004 ($41) estaba sin duda caliente. Y pedimos la frapera dos veces antes de poder zambullir la botella, esperar unos minutos, y por fin empezar.

Postre. Si es cierto que los mejores temas lentos los hacen bandas heavy-metal, digamos que los mejores postres los hacen especialistas en platos agridulces picantes. Los Buñuelos de banana con helado, miel y coco rallado ($13) de Empire, ayudan a remontar algunos de sus reveses previos.

Empire
Tres Sargentos 427
4312-5706
Principales tarjetas.
Lunes a viernes, desde el mediodía al cierre.
Sábados, desde 19:320hs. al cierre.
Reservas.
Aire acondicionado.
Barra de tragos.
Menú ejecutivo al mediodía.

Cruzat: un castillo de cervezas


Los responsables. Las exigencias pasteurizantes de la producción masiva convirtieron a la cerveza industrial en una especie de niña delicada preocupada por las dietas. En Cruzat la idea es volver a la cerveza con cuerpo y sabor, llamada artesanal, de la mano de los muy buenos productores locales, más una que otra botella importada del norte de Europa. El ideólogo es Armando Villar Ponte, ex socio del bar La Forja de Flores, donde se hicieron los primeros concursos de cerveza criolla.

El lugar. En Cruzat Villar Ponte, o “Andy” a secas, retoma sus raíces celtas y los repiqueteos medievales de su apellido en un ambiente que simula los castillos de esa época, con espadas, escudos con leones y banderines rojos. “Quisimos aprovechar el piso damero blanco y negro”, dice Andy con una sonrisa enorme.

Las bebidas. Lo mejor es la variedad de cervezas, frías pero no heladas. “Para que se aprecie el sabor”, dice Andy. Hay muchos tipos, la Barley Wine, la Kölsch, la Ale Roja, la Stout Seca, la English IPA, la Porter, la Honey, la Imperial Stout o la Cream Stout. Es recomendable asesorarse, pedir distintas y compartir.

Carta y platos. El fuerte es la picada. La “Italiana” trae albondiguitas, pinchos caprese, muzzarela frita, un exquisito morrón asado con ajo, aceitunas rellenas con queso, entre otras cosas. También hay tablas y tapas. Gasto promedio de $35/40 por persona.

Sarmiento 1617 (Paseo La Plaza, 1° Piso)
Tel: 6320-5344
Dom de 17 a 20hs.
Lunes a jueves de 10 a 02hs.
Viernes y sábados de 10 a 04hs.
Estacionamiento gratuito de 2hs.
Todas las tarjetas.

El Lambaré: virtudes argentas


El lugar y sus responsables
La cocina argentina no existe, dice el propietario Juan Irala y Hernández, quien agrega además que en su restaurante se inclina por hacer ciertos rescates de las tradiciones criollas, aunque “sin caer en la comida regional”. Juan es uno de los descendientes de aquel Domingo Martínez de Irala que llegó a un impreciso lugar en las costas del Paraná en el 1536, y que bautizó El Lambaré.

Se trata de Nueva Cocina Argentina de autor. Con su impecable mantelería blanca y copas de vino técnicamente perfectas, el lugar es cálido sin caer en lo recargado, con mesas bien separadas unas de otras. Colores tierra y pisos de cemento alisado, o las viejas baldosas de la casona original. No perder el detalle de la lámpara de copas invertidas, en el centro del salón.

Al mediodía se llena y se usa más el tapeo, entre la gente que trabaja en la zona o los turistas que pasean por Palermo.

El plato
La entrada pueden ser unas Gambas de centolla y quinoa, con ensalada de mango, papaya, rúcula y cebolla morada ($22.), como prefirieron los cronistas. Éste es el tono de los productos: la quinoa inca, el yacaré del noroeste, la llama jujeña, la papaya, la mandioca, el maíz, el cilantro, los salmónidos del sur.

En nuestro caso, principal fue el ojo de bife en costra de hongos y pimienta con verduras grilladas ($25.-), donde la clave está en la pieza de carne y su punto de cocción, por supuesto, pero también en la costra de hongos, que es el secreto nunca develado por Irala y Hernández. Sin duda: el plato de la casa. Si lo que se busca es un sabor nuevo, no defraudará inclinarse por el ñandú en amaranto y jengibre ahumado con mandiocas fritas ($35.)-.

El postre puede ser algo criollo, como el quesillo de Tafí del Valle con higos y miel de caña ($15.), o algo más afrancesado como el beso de chocolate caliente con helado de americana y frutos rojos ($15.)-

Las bebidas
Los tragos son cuatro y clásicos: Bloody Mary, Negroni, Gin & Tonic y Mojito (todos a $15.).

La carta
La de platos es concisa y directa, todos bien explicados, con lo necesario como para sugestionar la fantasía del comensal. Es estacional (ahora está vigente la de primavera). La de vinos tiene pocos pero de todos los cepajes.

Los maridajes
La proporción inclinada hacia las carnes rojas de sabores fuertes hace que el malbec y el cabernet sauvignon no fallen, sin embargo la variedad de vinos citada más arriba da una idea del margen que tenemos para combinar.

Dirección: Gurruchaga 1755, Palermo Soho
Teléfono: 4831-5006
Horario: de lunes a domingos de 13 al cierre.
Otros: Reservas, Patio, Vereda, Menús, Música, Happy Hour, preguntar por shows.
Correo electrónico: info@ellambare.com.ar
Página web: www.ellambare.com.ar/.

sábado, junio 16, 2007

Bendito tú eres (casi Cantino)


En la zona de las innovaciones culinarias de Palermo un restaurante de sabores clásicos, como los de la abuela. Platos bien cocinados, y bien servidos de la mano de tres socios que generan los climas que sólo dan las cosas hechas a pulmón.

El lugar. Se iba a llamar Cantino, pero la marca rebotó por asociación fonética con otro restaurante que el porteño adivinará. Bendito es más lindo incluso. El primer impacto fuerte es el vitreaux de la entrada y la cosa sigue por el piso de madera original y las baldosas del patio de lo que fue una casona del Palermo de 1920. Los colores ocre y los santitos o pequeños santuarios, con su ironía hasta ahí nomás, le dan un toque mexicano, o al menos del norte del país, donde es fuerte el culto al gauchito Gil. Inquieta y llama el horno a leña, atrás de la barra.

Los responsables. A Marcelo Langer, socio culinario, ya la madre le decía Camote y así quedó para todo el mundo. “No queremos innovar sino ofrecer platos clásicos bien cocidos –dice el anfitrión-. Esos en los que competís con la abuela”. Uno de los altares es para Doña Petrona, y está todo dicho. Sus socios son artistas, así que con frecuencia se arma candombe en la terraza, a la que ahora lleva más gente la Ley Antitabaco.

El plato. A tono con el concepto doméstico, los platos vienen bien servidos, generosos en tamaño y gusto. Los cronistas probamos un Ceviche de Pescado del día ($9) y unas Perlas de Muzzarella con tomates secos ($8), ambos buenos, quizá más original el primero por el cilantro. A la altura de cualquier cabaña criolla está el Ojo de bife con papas rellenas de queso crema con ciboulette y panceta crocante ($23). El Pescado del día (nos tocó mero) con verduras grilladas con manteca de hierbas ($21) es suave y delicioso. El postre no es ni puede ser otro que las Frutas quemadas "a la leña" con helado de crema ($12).

Las bebidas y el maridaje. Cuesta creer quizá que el consejo certero venga de una ucraniana original, pero así es, Zrinka (si el anotador no miente) dijo que las carnes podrían ir bien con un Fond de Cave Cabernet Sauvignon de la exportadora Trapiche. Y no anduvo para nada mal.

La carta. Concisa, robusta, alineada casi con la iluminación y el ambiente todo. Es para poner a prueba la “mano” del cocinero, con gustos llenos de remembranza. Preguntar por chivitos y corderos que a veces, cuando el producto justo está, salen del horno de barro como dioses de la gastronomía.

Bendito
Houmbold 1962
Palermo.
Tel. 4776- 8732
Terraza
Shows los viernes y sábados.

Polos gastronómicos de BA: Palermo


Este informe lo escribimos para le revista RSVP en conjunto con Eugenia De Marco, "Euge" para nosotros, gran conocedora del ambiente gastronómico del barrio de Palermo. Gracias Euge por la info y por esa energía que siempre transmitís.


SOHO

Su eje geográfico es el corredor formado entre la Placita Serrano o Cortázar (sobre Borges y Honduras) y la plaza Campaña del Desierto (Malabia y Costa Rica). Ambas rodeadas de bares y bistrós. Parece un enorme patio adoquinado con el agregado encanto de estrechos pasajes que eran los senderos internos de las chacras. Inevitable sensación de viaje. Es la zona de mayor concentración y variedad grastronómica de la ciudad, la porción cool por antonomasia, elegida por grandes marcas para instalar locales de gran despliegue. Paralelamente, pequeños negocios de diseñadores independientes, improvisados puestos de artesanos y ferias a cielo abierto marcan el contraste y la feliz resistencia de cierta bohemia.

HOLLYWOOD

Durante la semana el ritmo lo marcan las productoras y canales de televisión, que además de los técnicos acercan a más de un famoso, muchos de ellos no tan ricos. De este lado de Juan B. Justo quizá la oferta gastronómica es más contundente, con lugares de más infraestructura. La enorme variedad de sabores permiten dar una vuelta al mundo en escasas cuadras. Y con la caída del sol, el potencial de barras con excelentes tragos es la plataforma de despegue para salir a bailar. De noche es una verdadera babel. A continuación, los lugares recomendados.

EL LAMBARE, Deli & Bistró
Cocina Argentina de autor.
Hay patio con exposiciones de arte y degustación de tés. Los miércoles show de tango.
Gurruchaga 1755
Tel. 4831-5006
gurruchaga1755@arnet.com.ar
www.ellambare.com.ar
Lunes y martes de 13 a 20hs.
De miércoles a domingo de 13hs. al cierre.

LO DE LOLA, Tapas-bar-restaurant
Comida española del chef Gastón DiGiorgio
Uno de los primeros y fundador del tapeo en Palermo.
Uriarte 1697
Tel. 4832-7179
www.lodelola.com.ar
Martes a domingos de 16hs. al cierre. Sábados y domingos mediodía.
Miércoles a viernes tablao flamenco. Sábados música latinoamericana.

OMM Carnes
Parrilla, tapas y tragos
Probar los tragos del barman Gabriel García.
Costa Rica 5198
4773-0954
ommcarnes@yahoo.com.ar
Lunes a sábado de 11hs. al cierre. Domingo mediodía
Jueves degustaciones. Eventos, happy hours, meriendas, terraza.

BAR 6
Cocina rica, desayunos y tapas
Pizarra con platos del día – Tragos
Espacioso y confortable. Música lounge y barra.
Armenia 1676
4833-6807
www.barseis.com
Lunes a domingo de 8hs. al cierre

LA CASA DEL HABANO
Fusión cubano argentina de “Don” Alfredo Carrero
Pedazo de Cuba en Palermo, espacio para degustar habanos recomendados por Gastón, y acompañarlo con un trago del barman Víctor Soria.
Para comer, Ropa Vieja y Pechuga Bayon.
Thames1920
4776-8129
consultas@lacasadelhabano.com.ar
www.lacasadelhabano.com.ar
Martes a domingos de11hs. al cierre.

PASTIS
Fusión cocina francesa y argentina.
Gorriti 5099
4833-4477/3535
pastis_restaurant@hotmail.com
Martes a sábado de 20 hs. al cierre. Sábados y domingos mediodía.
Tragos, happy hour y terraza

BEREBER
Cocina del Magreb – Ahmed Ejaim
Tragos, almohadones y mesas bajas y terraza.
Buen ambiente.
Armenia 1880
4833-5662
bereber@dmmdg.com.ar
Lunes a viernes de 20:30hs. al cierre. Sábados y domingos de 12:30hs. al cierre.

VIEJO INDECENTE, comer y beber
Comida casera moderna de Pablo de la Fuente
Cómodo para reuniones grupales.
Thames 1907
Tel. 4775-2666
info@viejoindecente.com.ar
www.viejoindecente.com.ar
Lunes a domingos de 10 al cierre.
Jueves y viernes shows. Happy hours y exposiciones.

SOCIAL PARAISO
Cocina de autor moderna de Federico Simoes.
Lugar fundacional en el barrio.
Honduras 5182
4831-4556
info@socialparaiso.com.ar
www.socialparaiso.com.ar
Martes a sábados de 12:30 a 15:30hs y de 20:30 a medianoche. Domingos de 12:30 a 16hs.

CLANDESTINA
Cerveza artesanal, picadas y tapas, pizzas.
Salchicha alemana con chucrut.
Uriarte 1838
Tel. 4775-6235
info@cervezaclandestina.com.ar
www.cervezaclandestina.com.ar
Martes a domingo de 18hs. al cierre.

L´ECOLE de GASTRONOMIE
Cocina contemporánea y honesta de Gastón Silva. Lugar nuevo en la zona, trae su experiencia en Recoleta.
Thames 1795
Tel. 4833-9127
lecole@ismm.com.ar
Martes a domingos de 19hs. al cierre.

LA PAILA
Cocina del Norte Argentino a cargo de María Cristina Pose y Orlando Arreguez
Costa Rica 4848
Tel. 4833-3599
lapaila@kolfloreclub.com.ar
www.lapaila-restaurante.com.ar
Martes a sábados de 20hs. al cierre. Domingos a mediodía y noche.
Catering, eventos y Shows de jueves a sábados.


HOLLYWOOD


LOBBY, Restó-Bar Vinoteca
Desayunos, almuerzos, meriendas, cenas - Descorche
Cocina moderna argentina de autor de Valentín Grimaldi
Nicaragua 5944
4770-9335
Domingos a martes 9 a 20 hs – Miércoles a sábados de 9 al cierre
Vereda, AA, tarjetas, wi-fi, música lounge

AZEMA, Exotic Bistró *
Cocina de las colonias francesas - Paul Jean Azema
A.Carranza 1875, 4774-4191/4899-0535
Lunes a sábados de 20hs. al cierre.
Tarjetas, terraza.

EL MANTO
Cocina Armenia + bar
Costa Rica 5801, 4774-2409, reservas@elmanto.com
www.elmanto.com
Lunes a sábado mediodía y noche.
Lectura de la borra del café

ETERNA CADENCIA
Cocina de tierra y de mar de Santiago Aguirre.
Honduras 5574
4774-4100
info@eternacadencia.com
www.eternacadencia.com
Martes a sábados de 11hs. al cierre. Domingos de 12 a 20 hs.
Lun,mart,mierc Eventos – Terraza
Librería – Sab y dom 17,30 hs Ciclo de música clásica por jóvenes artistas

NEKO
Fusión japonesa argentina de Claudio Lazo.
Honduras 5640
4772-9014
neko@neko-bar.com.ar
www.neko-bar.com.ar
Lunes a sábados 20 hs al cierre.
Tragos – AA – Dj´s en vivo de mierc a sab.

POLITE
Mediterránea de autor de Alejandro Mariani
Honduras 5560
4770-9494
Martes a Sábados de 20hs. al cierre
Eventos – Terraza – AA – TC

MOCHE
Manjares del Perú por Marco Espinoza y Lucas Mattiello
Nicaragua 5901
4772-4160
moche@argentina.com.ar
Martes a sábados 20hs. al cierre – Sab y dom mediodía

TIEMPO DE GITANOS, fonda-tablao
Tapas – Comida española

ElSalvador5575
4776-6143
tablao@tiempodegitanos.com.ar
www.tiempodegitanos.com.ar
Miércoles a sábados de 21hs. al cierre
Shows todos los días- Reservas – AA

GREEN BAMBOO, bar restó vietnamita
Cocina vietnamita de Darío y Santiago

Costa Rica 5802
4775-7050
greenbamboo@dmmdg.com.ar
www.green-bamboo.com.ar
Lun a dom 20,30 a 1 hs
TC – Seguridad – Música francesa - Tragos

CENTRAL, market & gourmet
Nueva cocina argentina de Guillermo Testón
Costa Rica 5644
4776-7374
barcentral2002@yahoo.com.ar
www.centralgourmet.com.ar
Lunes a viernes 12:30hs al cierre. Sab y dom 10:30 hs al cierre
Eventos – Deck de madera al aire libre con parrilla – Amplia carta de vinos – TC – AA

MIRANDA
Parrilla argentina - Pastas – Vinos
Costa Rica 5602
4771-4255
humosdemiranda@fibertel.com.ar
Lunes a domingo de 8:30hs al cierre
Vereda – AA – TC – Reservas

TURANDOT
Cocina húngara e internacional
Fitz Roy 1747
4771-5355
restobarturandot@yahoo.com.ar
Lunes a domingos 8 hs al cierre
Tragos – Happy hour – magia – Eventos.

domingo, junio 03, 2007

Martini & Rossi: la conexión italiana


Todos quieren tener algo que ver con el origen del Martini, el cocktail de los cocktails al que muchos también llaman “la bala de plata” por su efecto certero en el ánimo del bebedor. Los temas polémicos son dos, uno histórico y el otro nominal. Por un lado dónde y quién inventó el Martini; por otro, cómo y por quién fue bautizado. También están en disputa las proporciones exactas de gin y vermouth, pero ese es otro tema. Acá nos vamos a dedicar únicamente a la conexión italiana del apodo, que tiene atrás y como argumento mucho más que un mito divulgado entre bares: tiene la historia de una marca.

Los ingleses dicen que Martini viene del famoso rifle Martini & Henry utilizado por el ejército británico, por su golpe seco, limpio y certero. Los norteamericanos dicen que tiene que ver con un pequeño pueblo llamado Martínez, en California o con Martin di Arma di Taggia, cantinero del hotel Knickerbocker de Nueva York, quien habría mezclado mitad de ginebra y mitad de vermouth en una copa triangular helada en 1911. Los franceses ponen sus fichas en un cantinero llamado Martin que usa el vermouth Noilly-Prat fabricado en Marsella, quien trabajó en el hotel el Kilmanac de Nueva York y le habría servido la bebida al petrolero John D. Rockfeller. Aquí escribes el contenido.

Los italianos, por supuesto, no están dispuestos a discutir, para ellos claramente el origen de la denominación del Martini es el nombre comercial de uno de sus ingredientes ineludibles, el vermouth Martini & Rossi. Otro que apoyó con entusiasmo el origen italiano de la bebida fue el Nébel Hemingway, uno de los mayores difusores de la receta. Pero él insistía en que la cuna fue Venecia.

Los tapados: Rossi y Sola

En 1830 Alessandro Martini compró una pequeña bodega ubicada cerca de Turín, en el norte de Italia. Unos años después estuvo entre los hombres de negocios italianos que producían vinos, alcoholes y vermouths para la oficial Distilleria Nazionale di Spirito di Vino di Turín. Las perspectivas económicas eran brillantes, plena la época de la unificación italiana, el llamado Risorgimento, un proceso social y político que llevó a la unión de los estados dispersos de la península en una única nación entre fines del siglo XIX y principios del XX.

Poco después Alessandro formó un equipo de socios con sus dos amigos Luigi Rossi (que había sido el inventor de una fórmula especial de vermouth ) y Teofilo Sola. La fecha clave es 1863, año del nacimiento de "Martini, Sola & Cia", compañía que empieza a exportar botellas vermouth a todo el mundo y a ganar premios: Dublin (1865), Paris (1867 y 1878), Viena (1873) y Filadelfia (1876).

En 1879 Teófilo Sola murió y sus hijos vendieron su participación a los otros dos socios, por lo que la compañía cambió su denominación a “Martini & Rossi” que es la que todavía llevan las famosas etiquetas. En la década de 1870 nace el Vino Canelli Spumante, más conocido como Asti Martini.

Genio del marketing

Una de las reconocidas habilidades de Alessandro Martini fue la comunicación de la marca, basada en un extraño contraste entre vetustas tradiciones del siglo XVIII y las más modernas estrategias del branding del siglo XX, orientadas a la promoción de competencias deportivas de alta tecnología.

En 1868 Martini & Rossi fue autorizado por el rey Victor Emmanuel II de Savoy a incluir la simbología de la familia real en el packaging de las botellas, como una forma de reconocimiento de la calidad de los productos. Lo mismo hicieron el rey Luís de Portugal en 1872, la reina Cristina de Austria en 1897 y el parlamento británico en 1898. Son marcas de estilo que todavía pueden verse en las etiquetas, junto al clásico logo con el círculo rojo cortado al medio por la palabra MARTINI.

La escudería Martini y nuestro Carlos

El primer programa de esponsoreo automovilístico de la marca fue en un evento menor en la localidad de Hockenheimring en 1968. Al año siguiente fue el responsable de la entrada de dos autos Porsche 907 en las carreras. Durante 1970 comenzó la fama, al auspiciar los trabajos de un Porsche 917 que en 1971 ganó las “24 Horas de Le Mans”. Luego volvió a ganar Le Mans, también con Porsche, en el 73, el 76 y el 77.

La relación con el Lancia Monte Carlo empezó en 1981, siempre en Le Mans, con la participación de algunos pilotos como Michele Alboreto, Teo Fabi y Ricardo Patrece, que en ese momento también corrían en la Fórmula 1.

La historia de Martini en la Fórmula 1 empieza en 1972 con el equipo italiano Tecno, pero los autos no fueron competitivos y se retiraron antes de fin de año. Martini volvió con todo en 1975, esponsoreando el equipo de Bernie Ecclestone, en autos blancos con motores de Cosworth hasta el 76, y en autos rojos equipados con tecnología Alfa Romeo en el 77. En ese tiempo el país pudo hinchar por el santafecino Carlos Reutemann, quien también con el auspicio de Martini corrió para el equipo de Lotus en 1979, junto a su compañero Mario Andretti.

Poco después Marini se retiró de la Fórmula 1, hasta que volvió este año 2006 para apoyar la escudería Ferrari, aunque con menor presencia.

De Italia al mundo

Cuando Alessadro Martini murió en 1905 heredaron la empresa los tres hijos de Luigi Rossi. Ya se habían lanzado el Martini Extra Seco en 1900 y el Martini Blanco poco después. En 1922 pasó a llamarse oficialmente Martini, menos en Estados Unidos donde tuvo que continuar llamándose Martini & Rossi porque la palabra Martini era un genérico utilizado para denominar a un cocktail “americano”.

Especialmente conocido es el desembarco de la marca en España, de la mano del turinense Flaminio Mezzalama, que luego se haría catalán por adopción. Mezzalama llegó a Barcelona a principios del siglo XX y se instaló como gerente de Martini & Rossi para toda la Península en un restaurante llamado Grill Room, en una calle popular de las Ramblas barcelonesas. Luego fundaría el café Torino, frecuentado por su amigo Antonio Gaudí.
En 1993 la marca italiana Martini-Rossi fue adquirida por Bacardí, propiedad a su vez del holding de origen francés Pernod-Ricard. De esa manera pasó a llamarse Bacardí-Martini Ltd., y comercializa otras marcas además de famoso vermouth, como el vodka Grey Goose, el whisky escocés Dewar´s, la ginebra Bombay Sapphire y el tequila de agave azul Cazadores. En total, tiene 47 subsidiarias en Europa y América, de las cuales 24 son destilerías.

Nicolás Falcioni

Humos de guarda


El placer de un buen puro empieza con la mirada, en la belleza tornasolada de la capa exterior, en los tonos de sus marrones y la simetría de su forma. Antes que nada es un objeto bello hecho por las manos del hombre. En promedio cada hoja de tabaco pasa por 160 manos antes de convertirse en cigarro. El olor y el sabor vienen después del tacto. Acariciándolo y sopesándolo un fumador habituado puede adivinar si la humedad de su cigarro es la correcta.

Como los vinos, los cigarros también tienen un terroir, y los mejores terroirs del mundo están en zonas muy específicas ubicadas entre los trópicos de Cáncer y Capricornio. A diferencia de la vid, que llegó de Europa, el tabaco es originario de América. Lo que vendría a ser el viñedo, en Cuba se llama la “vega”. República Dominicana es el otro productor por antonomasia. Así, la historia de los cigarros es inseparable de la de estos dos pequeños países. En general se acepta que el tabaco dominicano es más suave que el cubano.

Las regiones tabacaleras de Cuba son 5: Oriente, Remedios, Partidos, Semi Vuelta y Vuelta Abajo. Sólo en Partidos y Vuelta Abajo se produce tabaco para las “grandes marcas” de habanos como Cohiba, Montecristo, Romeo y Julieta, Bolívar, Punch, Hoyo de Monterrey, H. Upmann o Partagás. A su vez, las “grandes” del lado dominicano son Davidoff, León Jiménez, Banmoral, Arturo Fuentes y Macanudo.Aquí escribes el contenido.

El cigarro clásico se hace con cinco hojas enteras enrolladas. De adentro hacia afuera, el cilindro lleva primero la llamada tripa compuesta por tres hojas (llamadas a su vez volado, seco y ligero) que son envueltas por el capote. En Cuba se crían dos variedades de tabaco, conocidas como corojo y criollo. Las tres hojas de la tripa y el capote salen de la variedad criollo. Ellas le dan el sabor, la personalidad, el aroma, la combustión y la fortaleza al cigarro. Por encima, vistiéndolo, va una única hoja de la variedad corojo (toma su nombre de la famosa plantación cubana El Corojo, donde se desarrolló la semilla). Esa única hoja, la llamada capa, más fina, elástica y suave, y de un color más parejo, es más cara que todas las demás juntas y la que le da el aspecto visual al cigarro.

El proceso

Si bien el tabaco crece rápido sus raíces son delicadas, por eso, para asegurar la cosecha, se arman semilleros donde los plantines pasan 45 días. El transplante empieza en octubre. De ahí en más, durante los 50 días que necesitan para alcanzar la madurez (hasta enero), las plantas son visitadas por los “vegueros” que eliminan las yemas terminales para vigorizar el crecimiento de las hojas. La recolección (a partir de enero) es un trabajo enorme, porque las hojas se juntan a mano una a una y porque en cada pasada se pueden retirar sólo las dos o tres de más arriba, que alcanzaron su madurez en cada planta.

A diferencia del método llamado flue curing utilizado en cigarrillos, el tabaco para cigarros se cura al aire, de forma natural. Durante esos 50 días las hojas se ponen amarillas y después, por la oxidación, de un dorado rojizo. Ahí están listas para una primera fermentación de 30 días, en los que las hojas reducen resinas y toman un color uniforme.

Los torcedores, categorizados según sus destrezas, crean las distintas marcas y vitolas (tamaños) de puros. Los torcedores más hábiles hacen las marcas más caras. Sus únicas herramientas son una cuchilla ancha llamada chaveta, una pequeña guillotina, un pote de goma vegetal y las manos. Cada uno produce unos 120 puros diarios, que una vez revisados se dejan estacionar tres semanas bajo condiciones ideales (17 grados centígrados y 65% de humedad) en estantes de cendro. Por último un escogedor (una de las habilidades mejor pagas en Cuba) los clasifica en al menos 65 colores, y los ordena en una caja (también de cedro) de oscuro a claro, de izquierda a derecha, antes del anillado y la colocación del sello de garantía.

Tabacos criollos

En Buenos Aires un buen introductor al mundo de los puros, siempre dispuesto a guiar al inexperto en sus primeros pasos, es Sergio Sciaroni, quien con 17 años (y junto a su hermano Aldo) cofundó la casa Lotar (25 de mayo 358). Era el año 1977. En aquella época el cigarro se consideraba un artículo suntuario, propio de aristócratas. Pero eso fue antes del boom del 93. “Ese año los norteamericanos lanzan la primer campaña fuerte contra el cigarrillo –dice Sciaroni-, entonces la gente se volcó a una alternativa y se produce una especie de moda”. En Argentina las tabaquerías no estaban preparadas para asistir la nueva cultura que encerraba fumar un cigarro, basada en el concepto de conservación por humedad, que permite a la hoja continuar el proceso de fermentación y su evolución organoléptica. El nuevo concepto cambió la comercialización, los ritos, e hizo del puro un producto de guarda.

Otro referente local en cigarros es Gabriel Estrada, Presidente para Argentina de los puros dominicanos Davidoff. A él le toca luchar contra el genérico impuesto con tanta habilidad y tanto éxito por los cubanos, quienes lograron que la palabra habanos sea sinónimo de cigarros y puros. Con un poco de suerte, en las oficinas porteñas de Davidoff sobre la calle Mipú, puede uno encontrarse con Hendrik Kelner una de las personas que más saben de tabaco en la República Dominicana; Presidente de la Asociación de Productores y Fabricantes de Cigarros de ese país y proveedor directo de la marca Davidoff . “El fumador de puros es leal –suele decir Kelner-, por eso los amigos conocen lo que fuma, y por eso si lo cambia va a tener que explicar por qué cambió. Es como en el matrimonio, para no tener que explicarle a los amigos, mejor no cambiar de mujer”.

Dos marcas argentinas de cigarros que en poco tiempo lograron reconocimiento entre los fumadores locales son Luis Gonzaga y La Misión, fabricados por Cigarros Misioneros S.A. Surgieron ligados a la crisis de 2001 y su consecuente devaluación, que para una franja de clientes hizo inaccesibles las marcas importadas. Con tabaco dominicano, están armados en la ciudad de Apóstoles, en la provincia de Misiones, por un grupo de argentinas capacitadas por dos torcedores dominicanos que vinieron a instalarse en el país un par de años. Según el propio Sciaroni, “están bien armados, tiran parejito, y a buen precio”.

Degustación

Antes de fumar hay que elegir el tamaño en base al tiempo disponible, porque a diferencia del cigarrillo, el puro obliga a tomarse un espacio. Olerlo detenidamente y humedecer la perilla (sombrero que cubre el extremo cerrado del cigarro) para que al cortarla no se desenrolle la capa. Al encenderlo, es bueno ir girándolo de manera tal que el anillo de fuego se forme parejo. No inhalar sino mantener el humo suspendido en el paladar. La ceniza debe crecer hasta que termine desprendiéndose por si misma.

Lo mejor es empezar con algo suave, teniendo cuidado las primeras veces, porque aunque el humo no se trague, el efecto narcotizante de todas formas se produce. Este cronista aún recuerda el estado de ebriedad (para decirlo con suavidad) que sobrevino de improviso una tarde en la Avenida Alvear, mientras fumaba su primer puro.

Nicolás Falcioni

Prima Fila. Tutti fatto in casa


Comida mediterránea en un ambiente sobrio, elaborada de principio a fin en la cocina del experimentado chef Leandro Varela.


El lugar. Desde la galería del Buenos Aires Design (más allá están las terrazas) no se alcanza a ver lo amplio del lugar (tiene 320 plazas), así que vale la pena animarse y entrar. El ambiente es moderno, con originales detalles de vitrofusión en las lámparas que dan luz difusa y en los respaldos de los boxes que aportan intimidad. La cocina (mucho acero inoxidable) es enorme y está totalmente a la vista. Destaca el horno pizzero revestido en adoquines.Aquí escribes el contenido.

Los responsables. Al chef Leandro Varela (31 años) lo convocaron aún antes de la inauguración, hace 3 años. “Pude armar la cocina en base a mi propias ideas”, cuenta. De padres panaderos y con experiencia internacional en lugares como Nueva York, Sudáfrica y Las Leñas, este egresado del IAG (Instituto Argentino de Gastronomía) lidera un equipo de 21 personas, para dar vida a una carta con fuerte influencia mediterránea. “Hacemos todo acá –dice-, la panificación completa (masas, pastas y panes), los dulces, los tomates secos confitados y hasta el ahumado de pescados y quesos”.

Las bebidas. “La carta de vinos es práctica, familiar para la gente, porque vender etiquetas desconocidas nos resulta muy costoso. Quisimos ir a lo seguro”. Así la describe Sergio Sánchez, flamante Gerente. Si bien la franja de precios es amplia, entre los $40 y los $110, los vinos más consumidos están entre los $60 y los $80.

El plato. En el rubro Griglia e specialitá, el Agnello in due cotture, cordero en dos cocciones, sellado y braseado, en compañía de triangulo crocante de acelga, alcauciles y ricota de cabra, ($24). Y dentro del género La Pasta, los Ravioli zia giusseppina, rellenos de borraja, espinaca y sesos, servidos con tomate fresco y albahaca ($25). Ambos asombrosos.

La carta. Muy amplia, con más de 70 platos y un sesgo especial hacia las pastas caseras y los risottos. Los cambios estacionales (invierno/verano) afectas más que nada a las guarniciones.

Los maridajes. Con un Sauvignon Blanc de El Portillo y un Torrontés Don David de bodega El Esteco (Cafayate, Salta), acompañamos el Antipasti de Salmón affumicato, salmón ahumado en casa sobre tostada de focaccia con hojas verdes agridulces ($28), y Compressione di melazane, tibia de berenjenas, queso de cabra, tomates secos, espinaca y hongos ($16). Fielmente acompañó la pasta un Malbec, también Don David.

Especial si lo que se busca es la comodidad de un lugar amplio y platos italianos que, aunque clásicos, llevan una interesante impronta de buen gusto aportada por Varela.

Av. Pueyrredón 2501
Terrazas del Design, Recoleta
4804-0055
www.primafilaristorante.com.ar
Horario: todos los días desde las 12hs.
Tarjetas: principalesOtros: estacionamiento, mesas aire libre, zona Wi-Fi, menús especiales eventos (corporativos, cumpleaños, casamientos).

Paul Basset: expresso de medianoche


El australiano Paul Basset es campeón mundial del café expresso y además un hábil hombre de negocios. Con sólo 28 años es uno de los referentes del mundo del café, tiene su propio programa de televisión, escribe en varios medios y es el embajador de BMW para Australia. Dice que el café no puede ser instantáneo, no tomarse con azúcar, ni con leche. Todo un puritano.

Lo primero que cruza por la imaginación de los que no conocen el significado de la palabra creen que barista es alguna especialidad dentro de los barmans, un propietario de bares o algo por el estilo. Pero no. En Italia barista es el que prepara el café expresso, de los que en Buenos Aires hay tantos, un personaje anónimo sin el protagonismo escénico del mozo, a penas visible tras los vapores de su máquina infernal. Es difícil creer que pueda existir un Campeonato Mundial de Baristas pero aún más increíble es que uno de los baristas más conocidos del mundo no sea italiano, brasilero ni porteño sino australiano. Ese es Paul Basset, el único australiano y el hombre más joven de la historia en hacerse del título.

Paul no toma café instantáneo precisamente; ante la pregunta telefónica dice que “desafortunadamente” no cree que tal sustancia pueda incluirse en la categoría de café. Tampoco compra café en el supermercado y recomienda que nadie lo compre ahí. Él está en Sydney. Allá son las 12 de mediodía, acá en Buenos Aires ya bastante tarde en la noche. “Qué lindo Buenos Aires –exclama, con simpatía-, siempre quise ir para allá, algún día lo voy a hacer, es una ciudad maravillosa”. Dado el ritmo de trabajo de Paul, no sería raro recibir un e-mail un día de estos, avisando su inminente llegada. Una de las tareas desagradables que le toca hacer es viajar por destinos turísticos del globo charlando en intercambiando secretos con baristas reconocidos para grabar los capítulos del programa televisivo “Un café con Paul Bassett”, que él mismo escribe y produce y que sale por Discovery Travel & Living. Pobre hombre.

Como la de muchos amores, su historia con el café es más intensa que larga. En el 2000 Paul hizo un viaje a Italia, eran unas vacaciones pero el tipo tenía el espíritu abierto para recibir el llamado que finalmente llegó. “Me di cuenta que no se le estaba dando suficiente atención al café –dice-, había muchos detalles sueltos, es una sustancia muy compleja, con grandes potencialidades y nadie estaba haciendo gran cosa por darlas a conocer. Todo eso me inspiró”. No lo dudó, quería que el café fuera parte de su vida hasta el fin.

No eran sus primeros contactos con el mundo gourmet y de los sentidos, sus padres son propietarios y operan varios restaurantes y cafés en el área de Sydney. A esa herencia Paul sumó una gran habilidad para hacer negocios y manejar su imagen. “Cuando llegué de Italia a Sydney, ya decidido a ir a fondo con esto, me concentré en armar una red de contactos. Sabía que me gustaba el café, tenía pasión y la ambición de convertirme en alguien conocido. Hablando con la gente del mercado, desde productores de granos hasta técnicos de máquinas expresso, empecé a entender la ecuación del mundo del café y di inicio a mi viaje”.

Además de convertirse en el front man del sector cafetalero, insignia de toda una bebida, Bassett se metió en el diseño industrial, de la mano de una compañía que fabrica máquinas de café express. Y de ahí avanzó en otro tipo de tareas relacionadas con la imagen corporativa. Es embajador de la marca BMW en Australia, columnista fijo de la revista Crema y columnista invitado en de la revista Men’s Style.

Con tales antecedentes y aún sin conocerlo en persona es fácil imaginar que Basset no tiene el aspecto de un barista tradicional, de esos con delantal blanco, después de todo, además de ser un campeón mundial es una estrella global de la televisión. Y todo con apenas 28 años.

¿Es cierto que para ganar en Boston (donde se hizo el Campeonato Mundial de Baristas en 2003) te preparaste con un psicólogo?

Bueno si…(se ríe y suena un poco desconcertado) sucede que uno de mis mejores amigos es psicólogo especialista en deportes y trabajé con él. Creo que en buena parte eso hizo la diferencia, me preparé especialmente. Pero también es cierto que pasaron 4 años de duro trabajo antes, primero tuve que ganar el Campeonato Nacional en mi país. Lo importante en este tipo de competencias es tener bien abiertos los ojos y traducir eso en unos puntos sobre el papel. Podés saber mucho sobre el producto pero tenés que poder expresarlo en poco tiempo.

¿En qué consiste la competencia?

Son tres días pero todo se resuelve en 15 minutos, en los que estás únicamente vos y tu máquina. Una de las habilidades del barista es la velocidad. En ese tiempo tenés que preparar tres cafés para cuatro jueces, es decir, cuatro expressos, cuatro capuchinos, y cuatro de una creación propia, en la que, por decirlo de alguna manera, cada competidor pone su toque artístico.

¿Qué relaciones encontrás en el consumo del café y del vino?

Yo crecí con mis padres alrededor del vino y las uvas. Creo que ambas son sustancias muy complejas sobre las que se puede aprender un montón. También, como el vino, el café está en boga, especialmente el expresso, la gente quiere tener una máquina en su casa para experimentar y ser protagonista de algo que antes estaba en manos de otros. El vino también vive un esplendor de descubrimiento, del que participan los amigos. Para algunos el café expresso se convirtió en un show, algo de qué hablar y entender, no sólo es una forma de hacer café sino todo un estilo de vida. Es casi un tópico en la cena, similar al momento en que alguien trae a la mesa una botella de un buen vino y se habla sobre de dónde viene, en qué año se elaboró, con qué uvas.

¿Qué tipo de vino te gusta?

Soy fanático de los vinos italianos, me encanta la variación en sabor y uvas de región a región, además creo que me siento atraído por la conexión romántica que tengo con ese país. Entonces, cada vez que tomo un vino italiano me transporto a la hermosa experiencia que tuve viajando por ahí.

En Australia tienen buenos vinos ¿no te gustan?

Sí, son buenos pero prefiero los italianos.

¿Cómo empezaste en la televisión?

Ese proyecto nace a partir del apoyo de la empresa Sunbean, en la que trabajo colaborando en el diseño de una máquina para hacer café expresso. Fue muy interesante trabajar con ingenieros y diseñadores, logramos algo que según creo que es “LA” máquina, la que permite alcanzar los mayores resultados. Ya está disponible en Australia y Nueva Zelanda. La gente de esta empresa estuvo siempre interesada en crear una conciencia acerca del café, en definirlo como una especialidad, así que fueron ellos quienes crearon la base para lanzar el programa.

¿Y cuál fue la idea central de la emisión?

Hacer algo divertido y mostrar todos los aspectos del café, desde la manera en que la gente lo disfruta, los grandes cafés del mundo y cómo el café es un lubricante social. Además, contar de dónde viene, cómo se cultiva, cómo se procesa, cómo se tuesta, cómo se puede moler de tantas maneras diferentes y en algún sentido lo similar que es al vino, porque si viene de Brasil o de Kenia o si es tostado o procesado de determinada manera, la sustancia final tendrá un rango variado de diferentes sabores. Ese tipo de cosas queríamos mostrar, que al final del día la gente vaya a su casa y disfrute una buena taza de café y que además sepa cómo lograrla, ese era el objetivo.

Ya que estamos ¿cómo se hace una buena taza de café?

Lo más importante es que el café sea fresco, al fin del día nadie es mago y no hay nada que el azúcar o la leche puedan hacer para disfrazar un café de mal sabor. Lo mejor es comprar café directamente de un tostador, alguien que está comprometido con la frescura y calidad de los granos y que saca de ellos su mayor potencial. Empezar por ahí te da la chance de lograr café realmente bueno. Después, para el espresso necesitas café tostado entre medio y moreno, no más de ocho o nueve días de tostado. Lo peor es compran café en el supermercado, como pasa con las frutas y los vegetales, la única manera de saber que es fresco es comprarlo en un negocio especializado. El café se debe moler justo antes de prepararlo, lo ideal es tener un molinillo para café espresso de buena calidad o, al menos, un molinillo de café en general. El molido es tan importante como la calidad de la máquina espresso.

Contame un poco más del programa ¿qué tipo de cosas hacés?

Vamos a distintas zonas de Australia y hablo con los gerentes de las plantaciones, o vamos a otros países como Italia a visitar bares conocidos por el buen café que hacen, muestro cómo funcionan las mejores máquinas de café expresso, mostramos cómo utilizar el café para hacer tragos o bebidas frías, o vamos a visitar un museo del café, ese tipo de cosas, como podés ver, cosas muy divertidas.

¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Estoy pensando en hacer una nueva serie. No la segunda parte de “Living Coffee” sino una distinta. También abrí tres bares de de café espresso llamados “Paul Bassett Concept Coffee Stores” en Tokio. También quiero seguir trabajando acá en Australia en la compañía Sunbeam, desarrollando máquinas espresso y molinillos.

¿Tomás mucho café por día?
Si es bueno sí… y mucho, rara vez le agrego leche, usualmente lo tomo negro porque me gusta degustar sus características organolépticas. Cuando el paladar se acostumbra es posible sentir las mezclas. Tampoco me gusta ponerle azúcar… como ves a la hora de disfrutar del café soy un poco puritano.

Nicolás Falcioni

sábado, junio 02, 2007

Claudio Marangoni: el pedagogo del fútbol


Las últimas luces de un hermoso día de mayo caen sobre el parque General Las Heras, corazón del Barrio Norte porteño. La silueta rectangular de los edificios y sus viejas y destartaladas antenas de televisión son imágenes de dibujo animado, recortadas contra el naranja encendido del atardecer. Allá abajo los transeúntes atraviesan el silencioso parque, o tal vez se sientan en el pasto a tomar unos mates. Acá arriba, sin embargo, a la altura de la calle French, el barullo es ensordecedor. Varios cientos de chicos de entre 3 y 5 años gritan y corren tras una pelota de tamaño reducido en la cede central de la Escuela de Fútbol de Claudio Marangoni.

Las minúsculas canchas de fútbol, con sus arcos de tamaño proporcional, fueron instaladas a lo ancho en antiguas canchas de tenis. Como Claudio aún no llegó, tenemos tiempo de acercarnos a ver los últimos minutos del entrenamiento. De éste lado del alambrado un grupo de padres y abuelas que esperan la salida de los chicos no pueden evitar la emoción. “¡¡Bieeenn Tomás, así se haceeee”, alienta una señora de peinado batido y zapatos marrones, como si estuviera en la popular de la Bombonera. Más allá un hombre de impecable traje asiente y afirma el puño, feliz, después del certero patadón y gol de uno de los chicos. El clima es de gran expectativa. Con inevitable malicia se me ocurre que para más de uno de los padres el pago de la cuota es una inversión a futuro. Otra que mi hijo el doctor, mi hijo el campeón.

Con su invitación a pasar a las canchas, Marangoni sugiere que la entrevista se hará on the route, mientras él aprovecha para fiscalizar de cerca el trabajo de los profesores de gimnasia vestidos de joggings azul oscuro, con el logo de la escuela (el nombre “Claudio Marangoni” en letras cursivas) bordado en el pecho. “Vos preguntá lo que quieras”, dice amablemente, sin dejar de caminar. Ese tipo de dinamismo parece usual aquí, los profesores moldean la rebeldía natural de los chicos con juegos. “Ahora hacemos un trencito, chuu! chuu!”, dice uno de ellos, y mágicamente logra que los minúsculos futbolistas formen fila. Marangoni nació en Rosario, pero en el 66 su familia ya se había mudado a Martínez, Zona Norte. Tenía 11 años. “Esa vez el partido decisivo fue contra Inglaterra –dice-. Nosotros lo seguíamos por la radio en la voz de José María Muñoz. No fue muy feliz, la verdad, perdimos en cuartos de final pero el sólo hecho de escucharlo a Muñoz era un placer”. En el Mundial del 70 Marangoni todavía no era jugador profesional. “También fue triste porque ni siquiera jugamos, nos había eliminado Perú”, cuenta. Así descubre la magia del fútbol brasilero y de Pelé. Más tarde durante la entrevista confesaría: “siento una gran admiración por los brasileros, tienen una concepción exquisita, por supuesto que soy hincha argentino pero... sinceramente, creo que son los mejores del mundo”.

También en Alemania, en el 74 nos descalifica Holanda. En el 78 Claudio ya jugaba en primera y había tenido un breve paso por la Selección. “Lo festejé como un hincha más por las calles de Buenos Aires”, dijo. En la época en que todavía jugaba, una de sus cábalas era entrar siempre a la cancha con el pie derecho y la otra, mientras podía, limpiarse las manos con alcohol, pero ahora como hincha no tiene una en particular. Sólo cree en el buen fútbol. Paradójicamente, Marangoni nunca fue a ver personalmente un Mundial (salvo el del 78). “Este de Alemania va a ser el primero al que voy, como hincha y además por trabajo, organizamos unos eventos con una empresa. Pero, la verdad, siempre me gustó verlo por televisión, ves todos los partidos y podés sacar otras conclusiones”. El hombre prefiere la intimidad de la tele de varias pulgadas en el hogar, al clima de hinchada del café. “No me gusta la mucha gente, le escapo, de hecho hace mucho que no voy a la cancha en Argentina”.

Como entrevistado, Claudio es más desenvuelto que el estereotipo de los jugadores de fútbol, y al mismo tiempo menos acartonado que los hombres de negocios, grupo que integra con orgullo y mucho éxito además. La “Escuela Modelo de Fútbol y Deportes” que fundó en 1984 creció hasta tener, además de la sede central, la del Club Modelo en San Isidro, la de Paraná, la de Santa Fé y la Tucumán, además de ofrecer servicios a colegios como el St. Philips, el Moorlands, el Pestalozzi, el Dailan Kifki, el Andersen, el St. Marys of the Hills y varios otros. ¿Cómo empezó todo? “Unos amigos querían mandar a sus hijos a aprender fútbol, y me di cuenta que algo así no existía. Empecé y creció, siempre tratando de mantener la mística”. Su empresa es mostrada como caso de éxito en escuelas de negocios como la UADE (Universidad Argentina de Empresa) y él mismo como el paradigma del emprendedor que construyó un negocio saludable sin otro capital que su imagen como jugador.

Puestos a hablar de las experiencias gastronómicas vividas durantes sus viajes como jugador del Club Atlético Chacarita Juniors (1974-76), San Lorenzo de Almagro (76-79), Sunderlan (Inglaterra 79-80), Club Atlético Huracán (81), Club Atlético Independiente (82-87) y Boca Juniors (89-90), Marangoni no duda: su corazón está en Italia. “Reconozco que en esto mi madre tuvo mucho que ver, ella era del sur”. De España, por el contrario, donde estuvo varias veces, no tiene grandes recuerdos. “Aunque debo confesar que al pescado lo hacen muy bien, tienen muy buena calidad de producto”. En Buenos Aires, desde que lo descubrió, se hizo fanático del sushi. “Acá lo hacen bastante suave –dice-, aggiornado al gusto argentino. Probé en otros lugares como Estados Unidos, donde es mucho más fuerte”.

“Aguantá un minuto, -dice de pronto-, tengo que hacer la entrega de los chicos”. A esa altura el resto de los profes habían formado a las criaturas en varias colas, y los iban entregando uno a uno, tras la mención de sus nombres, a los padres, también ellos en fila, como en espejo, pero del otro lado del alambrado de tejido romboidal. Marangoni le da importancia al hecho de estar ahí personalmente, lo ve como algo importante para la continuidad del negocio. Responde las consultas llenas de ansiedad de algunos padres, saluda cariñosamente a alguno de los chicos que reconoce. Cuando la entrega termina, vuelve.

Seguimos parados en medio de las minicanchas, ahora en silencio, mientras el fotógrafo aprovecha para hacer unas tomas. Cuenta que cuando jugaba en Huracán una vez fueron a un amistoso a Portugal. Así fue como entró por primera vez a una bodega. “Fue cerca de Porto. Anduvimos de bodega en bodega probando vinos y queso. Después pensamos que los organizadores lo habían hecho a propósito para desconcentrarnos. De hecho perdimos”, dice, y se ríe. ¿Qué te parece el auge actual del vino argentino? “Es fantástico este revival, nos está ayudando a aprender algo que en Europa tienen claro hace mucho, a darnos una buena mesa, un espacio de tranquilidad para sentarse y comer. Yo cuando voy afuera y comparo me siento orgulloso, estuve en Sudáfrica, en California, España, Italia, cada vez nuestros vinos son mejores, se nota, con un precio bastante accesible. En el exterior los productos alimenticios nuestros son buenos. Encontrar la misma calidad allá es muy costoso”.

¿Qué era lo que más te gustaba de la cocina de tu madre? “Uuuhh!!! Qué compromiso –exclama-. Mi madre cocinaba extraordinariamente, no había plato que no conociese, era alta cocina la de ella. Ahora ya no, porque está grande, pero hacía muy bien los pescados, las pastas caseras, las carnes al horno, la polenta, el mondongo, niños envueltos, ensaimada, pastelitos. Casi toda comida conocida por los argentinos durante las décadas pasadas, un estilo para preparar los alimentos que ahora se está perdiendo”.
¿Y los dulces, te gustan? “Si, también, me encanta así como me gusta tomarme buena copa de vino... ¿sabías que en las concentraciones los jugadores toman? últimamente lo incorporaron a su dieta” ¿Qué vino te gusta? “No soy un experto, me guío por los consejos de algunos amigos que saben bastante más...”. Casi se anima, pero finalmente no dice el nombre de una bodega. Aunque tenerlas como esposors en su rubro es improbable, no hay que olvidarlo: es hombre de negocios.

Sin llegar a considerarse un cocinero de ollas y sartenes, se le da bien la parrilla. “Me gusta todo el ritual, empezando por el supermercado, el tema de elegir las verduras, tocarlas y olerlas, ver que sean frescas. Ver qué cortes le gustan a cada uno de mis amigos, y elegir buena carne. Después, en casa, prender el fuego, poner un poco de música, abrir una botellita de tinto y después servirlo, que todos disfruten. Hacer eso para mis amigos es un verdadero placer. Ojo, no es sólo carne, también preparo unas pizzas a la parrilla y algún que otro pescado”. Desde afuera de la minicancha, en la penumbra, una persona le dice que lo espera adentro, en el bar, tomando un café. “No pará –responde Marangoni-, ya terminamos ¿No?”. Con sutil habilidad, y sin olvidar la maestría ejecutiva de sus viejos toques de pelota, está todo dicho

Nicolás Falcioni.