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viernes, mayo 01, 2015

La melodía cenicienta de Calbuco

                                                           A Lidaura Chapitel

No toda es tragedia la de los Andes
alguien habrá gozado la polución de este miembro fractal
polvo erecto al fragor eruptivo del cielo de abril,
antojo enterrado cuarenta y tres años
y revelado a los fotógrafos por los rayos del estampido estático.

En Chapelco oímos los opacos retumbes de la montaña,
emisaria lenguaraz del mundo,
como puertas cerrándose a lo lejos.

La precipitación silenciosa de los copos rocosos,
esa nieve tibia y caprichosa,
mandó un toque de queda cromático. De pronto
la única música ambiente,
como un jazz monótono y rabioso,
fue esta dictadura de los grises
empeñada en demorar el amanecer y en acustizarlo todo
(salvo el crujido del talco bajo los pies).

Hasta los pechos más bravos del pueblo
se extendió un pavor infantil. Tal vez había desertado el día
y esta vez para no volver.

Aquella decoración fantasmal y eternáutica
facilitó la comunión, una solidaridad densa,
anclada en esta guerra sin enemigos
y en un primitivo sentimiento de pertenencia a la especie.

No supimos qué agradecer ni lo tomamos
por represalia,
sólo creímos, si no más justo, más útil,
un derrape de la nube al occidente y un derrame final
que afirmara la cuenca del Pacífico Sur.
Pero la cordillera fue poste caído
y la pluma atroz arrastró la falsa noche hacia el norte
con el magnetismo atmosférico del desastre.

Duele la inconsulta, la imprevisión, la evidente inmediatez
de la frontera de nuestra técnica. Fue un desencanto vulcanológico.
Admitir la ceguera de los satélites. La impotencia de los geólogos.
Esta pequeñez relativa.

Sopleteado por las dentritas del backhaul subterráneo
corrió el fuego como una miel dulce e inocente
hacia el estornudo descomunal,
pero al dar a luz se volvió una sombra mineral
que terminó por desplomarse amarga y exhausta
en el espinazo de Patagonia. Una lluvia áspera
de minúsculos martillos inalámbricos,
sin ríos por donde escurrirse.

miércoles, mayo 19, 2010

Cuatro hombres con carrito


Nos juntó la espera
frente a la reja del jardín
tres minutos de miradas
menos cómplices
que de mutua resignación.

Uno leía una revista deportiva hecha un tubo
otro los ojos ansiosos
clavados en la puerta
y un último, colorado
con unos zapatos muy buenos
apoyado contra el poste de luz.

Cuatro padres de los de ahora
llegados el jueves con el vehículo vacío
a las cinco de la tarde.

Después una mami aguafiestas
estacionó su break utilitario Peugeot
de un azul caribe y se bajó segura de si misma
como diciendo tanto
les falta.

viernes, agosto 14, 2009

MUERTE SÚBITA de Conrad Aiken

Este poema de Conrad Aiken fue traducido por Jorge Luis Borges para el número 3 de la revista Grecia, publicado el 20 de febrero de 1920 en Sevilla.

Sin sutilezas ni grandes metáforas, es un texto brutal, y no cuesta imaginar lo que llamó la atención del joven Borges.

MUERTE SÚBITA

Es la número cuatro -la chica de rubios cabellos,
La chica que al ser operada murió en la mesa...
Ya su cuerpo azulado destaca en el mármol luciente;
Al abrir la garganta el acero descubre las venas...

El que tuvo a su cargo la máscara de éter, recuerda
Esos ojos, los ojos azules que el miedo agrandara
Y cómo en su pecho se inquietó el aliento
Y cómo en su pecho el aliento subió y bajó,
Cómo quiso apartar la cabeza y los fútiles gestos
Que sus manos hicieron y cómo de pronto su cuerpo desnudo
Tendióse en la muerte.
Y todos los sueños errantes por nervios y venas
Hallaron de pronto una valla fatídica y ciega.

jueves, julio 16, 2009

HINCHA PINCHA


Como un blando
fui el primero en creer aquello
de pecho frío que me escupieron
por desconocer los once cambiantes
nombres. Tampoco termino de apreciar
el si-no-si estratégico del juego
(el defensivo cuatro-cuatro-dos
o el más agresivo cuatro-tres-tres),
la disposición forestal
de puntos moviéndose como moscas
en la catódica pantalla del bar.

En los años malos
no malgasté ni fríos ni lluviosos sábados
en estadios pueblerinos. Y es cierto
que la camiseta fuma naftalinas
en su oscuro cajón.

Pero como un rescoldo silencioso,
inconsciente,
el destino de Estudiantes de La Plata vive en mí
con la fuerza presente y devoradora
de un amor primero.
Me levanto, me siento, me vuelvo a parar
afiebrado camino en círculos
retorciendo como tientos
los dolidos dedos de mis pies, porque
como ese libro de terrible argumento
que cuesta retomar,
este platonismo, Pincha mío
no es fría abulia ni desgana,
sino apego tierno
enmascarado de cierta
cobarde indiferencia.

León sos tanto,
que te vivo sólo
en los casuales dichos
buscados con temerosa ansiedad
en el aire viciado y subterráneo del lunes. Ignorante,
sigo prisionero de tus heroicos
barrotes colorados.

sábado, enero 17, 2009

Levantamos un faro de Diego Maquieira

Levantamos un faro en medio del mar
un faro de paredes de papiro
que usábamos para guardar los vinos
y para echarnos a beber con mujeres
pero no hacíamos nada para la posteridad
Una noche que intentamos dar Macbeth
nos demorábamos meses en darla
y se nos olvidaba en qué íbamos
Habíamos levantado un faro en el mar
para no hacer nada en la vida
y gozar desnudos y con mujeres
Ma a veces maravillados por un Mirage
por una clona que nos hacía los ojos
esaltábamos a la sexta flota española
y promovíamos graves desórdenes bajo cubierta
Pero no hacíamos nada grande la verdad
Abusábamos del amor
del ocio y del porvenir
y bebíamos hasta mover el piso del mar.

Noches Blancas de Paul Auster


No hay nadie aquí,
y el cuerpo dice: todo lo dicho
no debe ser dicho. Pero nadie
es un cuerpo también, y lo que el cuerpo dice
nade lo oye
sino tu.

Nevada y noche. La repetición
de un asesinato
entre los árboles. La pluma
se mueve sobre la tierra: qué ocurrirá
lo ignora, y la mano que la sostiene
ha desaparecido.

No obstante, escribe.
Escribe: en el principio,
entre los árboles, un cuerpo vino caminando
desde la noche. Escribe:
la blancura del cuerpo
es del color de la tierra. Es tierra,
y la tierra escribe: todo
es del color del silencio.

Ya no estoy aquí. Nuncha he dicho
lo que tú dices
que he dicho. Y, con todo, el cuerpo es un lugar
donde nada muere. Y, cada noche,
desde el silencio de los árboles, sabes
que mi voz
viene caminando hacia ti.

Oceánida de Leopoldo Lugones


El mar, lleno de urgencias masculinas,
bramaba alrededor de tu cintura,
y como un brazo colosal, la oscura
ribera te amparaba. En tus retinas,

y en tus cabellos, y en tu astral blancura,
rieló con decadencias opalinas
esa cruz de las tardes mortecinas
que en el agua pacífica perdura.

Palpitando a los ritmos de tu seno,
hinchóse en una ola el mar sereno;
para hundirte en sus vértigos felinos

su voz te dijo una caricia vaga,
y al penetrar entre tus muslos finos,
la onda se aguzó como una daga.

viernes, abril 25, 2008

MALA INFANCIA


Oscura gema del poeta
son venenosos mal cocidos
los amargos frutos de tu huerta,
rojos bastones de fuego lanzados al aire
las inevitables excursiones
a la patria inocente de los tiernos ojos. Valiente el hombre
que lleva fértil y feliz
los bolsillos llenos
de tus desusadas monedas. Son mis poemas
las amarillas flores
de tu vientre.

Por Nicolás Falcioni

viernes, julio 27, 2007

El guapo, de Evaristo Carriego


Borges cita una descripción de Carriego de un tal Giusti: Magro poeta de ojitos hurgadores, siempre trajeado de negro, que vivía en el arrabal.

Y del poema (publicado abajo), resalta este pasaje "de poderío erótico":

caprichos de hembra que tuvo la daga.





La cara de un amigo


Soy de la idea de no innovar en literatura. Hay que seguir la "línea Borges", sin desconocer el trabajo que se tomó.

Descubrió a Carriego y nos adviritió qué ignorar de Carriego. Y tenía razón!

Siento que lo quiero como a uno más de ustedes, y que podría entrar por esta puerta en cualquier momento. Y no tengo miedo de sonar fanático, al contrario, siento felicidad en mi fanatismo.

Pocas cosas son más divertidas que leer a Borges.

sábado, julio 07, 2007

La estela de Calígula

En este poema Arthur Rimbaud hace referencia (o eso especulan sus críticos y reseñistas) al emperador romano. Pero bien sirve para pintar a cualquier lider despótico, obsesivo y cruel. Pongámosle el nombre que primero venga a la cabeza.




jueves, junio 29, 2006

GOOGLE (poema traducido por Google)

Express and mighty river
oiled hell of the decoy of musics and the cinema, the word.

Alive coffer traicionero
with which I forgot trusted vos.

It enamors your false chance sometimes
with magnificent answer for everything.

Orthographic advisory faithful, map of the world
window opened to the distant East
dictionary of languages, styles
fantasies and cruelties.

If they saw you from ashes
the accomplices poets
that they did not know you:
Internet.

GOOGLE (poema)

Rápido y caudaloso río
aceitado infierno del señuelo de las músicas y el cine,
la palabra.

Vivo cofre
traicionero
con lo que olvidé
confiado en vos.

Enamora a veces tu falso azar
con soberbia respuesta para todo.

Fiel consejero ortográfico, mapa del mundo
ventana abierta al lejano Oriente
diccionario de lenguas, estilos
fantasías y crueldades.

Si te vieran desde las cenizas
los cómplices poetas
que no te conocieron:
Internet.

lunes, junio 12, 2006

Gran pareja


En el festejo de los 30
de Frías. Somos muy
felices, y estamos con todas
nuestras facultades. Minutos después
bailamos como en los viejos
tiempos.

La lombriz

De Benito del Pliego, poeta español (Madrid, 1970)


La oscuridad que te protege, el laberinto, es alimento y
aire: trama (confusa) para la vida. Dibuja un cuerpo el per-
fil de tu cuerpo y en su trazado te justificas.

Cuando un dilema te abruma divídete y te enriqueces. No
temas dejar de ser lo que no eres;

si la duplicidad te angustia, recuerda: por la noche es difí-
cil dar con tu propio camino y si lo hallas, será difícil perder-
lo.

El árbol

Poema escrito para Sandra en mayo de 2006

Dio ochocientas veinticuatro vueltas

la semilla antes de caer y crecer

en mí ¿qué viento la trajo? ¿qué lluvia la regó?

Habrá sido el optimismo babasónico que yo mismo

desconocía,

o la tosca inteligencia de las tripas.

Las ramas se abrieron paso más allá de mi cabeza

y hoy las llevo aparatosamente por la calle

mientras camino.

Soy el hombre lleno de dicha

que jamás imaginé

salvo el sueño aquel. Con la semilla, el árbol

y toda esta novedad

la bruja de la cueva

sin cara y sin cuerpo, murió

también.

Hay muertes felices

que no merecen castigo,

aunque entenderlo hayan sido

tantos preciosos años.

El amor crece

y transforma todo a lo largo

como un cristal,

aún en el peor desierto.

Puedo dar mucho más

que fe.

En un planeta

que gira suspendido en lo profundo

y no mucho más

finalmente,

me siento parte de ustedes.

Mundial

Quiero ser moderno
pero
en la excitación desbocada del
vamos, vamos
vamos, a ganar
siento filtrarse el almíbar del asco. Otra vez,
cuatro años después,
la clorofila hipócrita
de esta primavera publicitaria
es celeste.

La comida rápida, el crédito y hasta el petróleo
son celestes.

El selvático celeste urbano crece
polinizado por los medios
con la extraña irrigación del ciclo ecológico
del masivo entretenimiento humano
y todos sin excepción
nos ponemos la camiseta del hincha
con auténtica pasión de corderos, como bueno conejos
del zorro corporativo.

Los bichos de marketing y corbata dicen:
somos hombres felices,
la tonta diversidad
que no dice nada y nada
vende
mágicamente reducida
a dos colores y 11 jugadores
que amamos como a hijos.

El orgullo,
el humor y el PBI
del país
en sus manos,
por unos cuantos dólares.

Los dígitos son de la ciencia ficción:
2010, 2014, 2018 ¿Cuántos mundiales entran
en la vida
de un hombre? Y así miles de millones del globo
clavaremos la mirada en el círculo central
para seguir desde varios ángulos los rebotes
de la pelota
en tamaño real
desde nuestras ventanas de pulgadas
planas. ¿Quién tiró cuesta abajo
esta bola que crece como un planeta?

La tierra suspendida y girando se vuelve un
único lugar
sin aliento
más chico que un pueblo.

Nada importa que sea Alemania o Japón
mientras los juegos se jueguen
al mediodía
hora local, el rectángulo verde y los arcos
blancos
pueden estar en la blanca
luna.

Con el fixture
en la billetera
cada uno hace sus cálculos.

Está en el aire, puedo sentirlo, juega la Selección
y mis pasos suenan nítidos
en la calle desierta. No hay ni taxis. Las exclamaciones
de los casi gol llegan
como profundos suspiros del cemento.

Están guardados en bares y habitaciones
los rostros irradiados frente a la luz catódica
como zombis. El grito plural del la larga o
alucinada o
me llega desde la ciudad toda
como un enorme soplo caliente, de aire empujado
por otro aire.

Quiero ser moderno
y no puedo evitar la emoción,
la electricidad en la piel.

Quiero ser moderno y que ganemos
aunque sea
ésta vez.